Desarrollan una casa que no consume energía

Fuente: ARQ

En la Universidad de Harvard remodelaron un edificio para transformarlo en HouseZero o cero consumo. Y lo llenaron de sensores para recolectar información.

El Centro Harvard para Edificios y Ciudades Verdes (CGBC) inauguró el laboratorio de HouseZero que permitirá desarrollar investigación de vanguardia sobre el diseño y la operación de edificios energéticamente eficientes. El Centro, que pertenece a la escuela de graduados de diseño, modernizó su sede en un edificio de la década de 1940, en Cambridge, para transformarlo en un prototipo de ultraeficiencia energética, con objetivos de desempeño radicalmente ambiciosos: consume “casi cero” energía para calefacción y refrigeración, y nada para iluminación eléctrica durante el día, ya que opera con ventilación 100% natural. El estudio Snøhetta estuvo a cargo del proyecto y Skanska Teknikk Noruega fue el ingeniero líder en energía.

Después de la intervención, el edificio está destinado a producir más energía durante su vida útil de la que se usó para remodelarlo y durante toda su posterior operación.

HouseZero será aprovechado como espacio de trabajo y herramienta de investigación a la vez. El Centro tendrá acceso a millones de datos provenientes de sensores integrados en cada componente de la construcción para monitorear continuamente su rendimiento. Estos datos también proporcionarán a los investigadores de Harvard una comprensión precisa del comportamiento complejo de un edificio. Y alimentarán una simulación computacional, lo que ayudará al Centro a desarrollar nuevos sistemas y algoritmos de aprendizaje basados en datos que promuevan la eficiencia energética, el confort y la sustentabilidad.

El proyecto apunta a redefinir cómo se puede conectar y responder una construcción y su entorno natural, para promover la eficiencia y la salud. En lugar de acercarse a la casa como una “caja sellada”, los materiales fueron pensados para interactuar con el ambiente exterior de una manera más natural. El edificio se ajustará estacionalmente, e incluso a diario, para alcanzar los objetivos de confort térmico para sus ocupantes. Los 285 sensores integrados en el edificio recopilan casi 17 millones de datos diarios. Esta información permite que el edificio se ajuste automáticamente en respuesta a variables internas y externas, como la temperatura del aire exterior o la lluvia, los niveles de CO2 en el interior y la temperatura del aire.

La iluminación artificial no se utiliza durante las horas de luz diurna porque el diseño está optimizado para maximizar el uso de la luz natural y las prácticas solares pasivas. Una planta abierta y una selección de materiales de colores claros aumentan la sensación de apertura.

La ventilación natural se controla mediante un sistema de apertura de ventanas que emplea un software sofisticado y sensores para abrir y cerrar ventanas automáticamente y mantener un ambiente interno confortable. El edificio en sí busca la mejor comodidad posible; no obstante, se puede operar una ventana manualmente.

Los investigadores buscan que HouseZero sea una herramienta eficaz para erradicar el stock de edificios existentes ineficientes. En Estados Unidos, las construcciones son responsables de alrededor del 40% del consumo de energía, donde las viviendas representan casi una cuarta parte, según el informe de la universidad. Abordar las ineficiencias energéticas de ese grupo problemático ofrece una gran oportunidad para reducir su impacto en el cambio climático”, afirman los investigadores de HouseZero.

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